Ketamina

De Drogopedia



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Historia

La ketamina es un anestésico sintetizado en 1962. En 1970 fue introducida en la clínica hospitalaria y poco después fue ampliamente utilizada en la guerra del Vietnam. Actualmente continúa teniendo un uso médico (especialmente en pediatría y geriatría), se utiliza también en la clínica veterinaria (como anestésico de animales domésticos y de granja) y se emplea en algunas terapias psicológicas experimentales en el tratamiento del alcoholismo y otros trastornos psicológicos. En España está autorizado su uso para controlar la ansiedad ligada a procedimientos quirúrgicos y/o diagnósticos, así como para la inducción o el mantenimiento de la anestesia general. En veterinaria está indicada principalmente para la inmovilización, diagnóstico y operación menor y breve de los gatos y otros animales pequeños.

A nivel comercial la ketamina es distribuida para uso médico principalmente por los laboratorios Parke Davis (Ketolar en España y Ketalar en Estados Unidos y otros países), aunque también la producen otras firmas más pequeñas (Ketamina Klonal, Ketamina Larjan, Ketamina Richmond o Ketamina Northia, por ejemplo). Para su uso veterinario la comercializan distintas firmas y en cada país suele recibir diferentes nombres: Ketajet, Ketaset, Vetalar, Ketavet, Kemet, Ketanest, Anaket-V, Ketanarkon, Ketasol, Narketan, Kanactan, Ketaminol, etc.

Químicamente la ketamina es una ciclohexilamina (familia de anestésicos disociativos compuesta por el PCP, la ketamina y la tiletamina). El PCP o fenciclidina, es otro anestésico (Sernyl / Sernylan) comercializado hace años por Parke Davis. El Sernyl fue comercializado en 1957 como anestésico hospitalario pero, debido a los fuertes efectos secundarios de tipo psicológico que tenía en los pacientes, fue retirado del mercado en 1965. Comienza entonces a venderse bajo el nombre de Sernylan para su uso veterinario, pero en 1978 debido a la extensión de uso como droga recreacional en los ambientes underground (donde era conocido como PeaCe Pill -píldora de la paz-, polvo de ángel o superpasto) pasa de la Lista III a la II y se prohibe también su uso en veterinaria, aunque parece que aún es utilizado en algunos países.

La tiletamina, por su parte, es también un anestésico disociativo usado en veterinaria (Zoletil y Telazol: tiletamina más zolacepam). En 1992 fueron robados varios kilos de esta sustancia en una fábrica del Reino Unido. Posteriormente fue detectada su presencia mezclada con efedrina en comprimidos vendidos como éxtasis. Hoy en día se detecta muy raramente.

La ketamina fue sintetizada con la intención de sustituir al Sernyl (PCP) por un producto más seguro y médicamente más útil, y parece ser que en gran medida el objetivo se alcanzó con bastante éxito. Aún así, se constató que, como ocurre con otros anestésicos generales, entre un 20 y un 30 % de los pacientes tratados con ketamina presentaba al despertar efectos secundarios como ensoñaciones desagradables, delirio, alucinaciones, despersonalización, etc., y se supo que a dosis subanestésicas (aquellas que no producen una pérdida total de la consciencia) la ketamina es un potentísimo agente psicodélico. De aquí al uso de la sustancia fuera del ambiente hospitalario para alcanzar estados alterados de conciencia sólo hubo un paso. Numerosos psiconautas que en los años 60 comenzaron a explorar los confines de sus mentes con sustancias alucinógenas como el LSD o la mescalina, continuaron sus experimentaciones en los 70 y los 80 explorando las propiedades de otras sustancias, entre ellas la ketamina.

Probablemente el más renombrado usuario crónico de ketamina haya sido J. C. Lilly, famoso por sus aportaciones a la psicología: inventó los tanques de deprivación sensorial y fue pionero en el estudio de la inteligencia y la comunicación de los delfines. Lilly descubrió las propiedades de la ketamina cuando le fue prescrita por un médico amigo para tratar unas migrañas recurrentes que padecía (la ketamina tiene un alto poder analgésico). A partir de entonces decidió autoadministrarse vía intramuscular 50 mg, de ketamina cada hora durante las 24 horas del día (exceptuando 4 para dormir) durante varias semanas seguidas. Lilly ha sido internado tres veces en un centro psiquiátrico por psicosis paranoide supuestamente asociada al abuso crónico de ketamina (aunque ya antes de consumirla había tenido algún brote paranoico). A sus 82 años seguía consumiendo esta sustancia. Actualmente no lo se, pero el caso es que, aún cuando tiene la salud deteriorada, sigue vivo a los 84 años, lo cual es ya todo un logro para cualquier persona (¿Ayudará el consumo crónico de ketamina a tener una vida más longeva?). Lilly cuenta sus experiencias en su obra autobiográfica "The Scientist" (1978), en ella relata como él y otros miembros de su equipo (dos de ellos murieron en diversas circunstancias bajo los efectos de la ketamina) establecieron contacto con entidades inteligentes extraterrestres. Lilly llegó a estar convencido de que era un viajero del tiempo que venía del futuro (año 3001). Pensaba además (y aún hoy lo sigue pensando) que estas entidades manejan las coincidencias que se dan en nuestras vidas, de tal manera que pasito a pasito vayamos progresando en el camino evolutivo. Existiría algo así como un centro de control de las coincidencias de la Tierra, que sería una sucursal del centro de control de las coincidencias del Cosmos. Para más detalles podéis remitiros directamente a su obra.

Otra renombrada usuaria crónica de ketamina fue Marcia Moore, famosa escritora de libros de New Age. M. Moore consumió la sustancia por primera vez a la edad de 48 años, dos años después, tras haber desarrollado una altísima dependencia psicológica y haberse convertido en una usuaria compulsiva, moría congelada en un bosque cercano a su casa después de haber consumido grandes cantidades de ketamina. Moore relata sus experiencias con esta droga en el libro Journeys Into The Bright World (1978).


En cualquier caso, hasta el día de hoy la ketamina ha sido utilizada por muchas otras personas, aparte de J. C. Lilly y Marcia Moore, con el fin de experimentar sus inigualables efectos psicodélicos. La novedad radica en que hoy en día el uso de esta sustancia parece haber sobrepasado el reducido ámbito de los psiconautas y está siendo utilizada como droga recreacional en las raves, fiestas y discotecas.

En principio, se supone que la primera eclosión en el consumo de ketamina se dio a finales de los 80, cuando se produjo el boom de la cultura techno. En aquellos momentos, parece ser que las fiestas en las playas de Goa (India) habrían jugado con la ketamina el mismo papel que pudo haber tenido Ibiza en la popularización del éxtasis. En India, (al igual que en México y otros países donde los recursos escasean), la ketamina, al ser una sustancia barata, se puede obtener a lo largo y ancho de todo el país de forma bastante más sencilla que en el mundo occidental. Parece ser que algunos extranjeros que ya conocían la ketamina (principalmente norteamericanos) popularizarían su uso en las mencionadas fiestas de Goa, donde, como hemos dicho, la accesibilidad a la sustancia no es complicada. De Goa, regresaría de nuevo la onda expansiva a Estados Unidos, adquiriendo gran popularidad en determinados locales nocturnos de Nueva York y Miami. La entrada en Europa se produciría a principios de los años 90, principalmente por el Reino Unido y en forma de comprimidos vendidos como éxtasis. Esto hizo que por aquel entonces la ketamina adquiriera muy mala reputación: los consumidores, que esperaban sentir los efectos del éxtasis, se encontraban con una sustancia con efectos totalmente diferentes y para los cuales no estaban preparados. Al poco tiempo se deshizo el entuerto y los usuarios comenzaron a adquirir directamente ketamina y a administrársela de forma esnifada. La droga creció entonces en popularidad. El consumo fue extendiéndose moderadamente por el resto de Europa y en España se comenzó a detectar a mediados de los noventa en las Islas Baleares (Ibiza). Actualmente en España existiría un consumo aún incipiente y bastante reducido, pero parece ser que en expansión.

El caso es que a esta sustancia, (que fue consumida por psiconautas e intelectuales durante más de 15 años sin apenas repercusión social) parece haberle llegado la hora de la fama. Los medios se han abalanzado sobre ella (sobre todo en Estados Unidos y Gran Bretaña) difundiendo toda clase de mitos, ideas erróneas y confusión. Las películas cinematográficas y las series televisivas comienzan a mencionarla (Armagedón, 1998) o a introducirla como parte del argumento principal (Expediente X, 1997). Los grupos de la escena techno le dedican sus canciones, como en su día hicieran The Velvet Underground con la heroína, Grateful Dead con el LSD o cualquier grupillo que se preciara con el cannabis y la cocaína (Chemical Brothers: Lost in K-hole; Mrs. Wood: K-Street Detour; The Higher Intelligence Agency: Ketamine Entity, etc.). La mismísima Madonna tendría una canción (Ray of Light) con marcadas resonancias ketamínicas. Ella misma comentó una vez que no podía entender como los clubbers del Reino Unido todavía preferían el éxtasis a la ketamina y recomendaba darse una vuelta por la escena techno de Manhattan para ver como estaba el patio (Crysell, 1998). Parece ser que en tales sitios lo más normal es encontrarse a bastante gente sentada, tumbada o esparramada por ahí en pleno viaje ketamínico. Desde el campo profesional de las drogodependencias se ha prestado poca atención al fenómeno. Aún así, en 1994 el Handbook of Psychiatric Emergencies de Slaby (Manual de Emergencias Psiquiátricas), incluía por vez primera los trastornos o desordenes asociados al consumo de ketamina. Desde el campo jurídico-policial se ha comenzado también a tomar medidas al respecto. La DEA acaba de introducir la ketamina en la Lista III de las sustancias controladas (Agosto de 1999) tras tener conocimiento de que es la droga de moda entre determinados sectores de la juventud norteamericana. Y ya que hablamos de moda, porque no mencionar el detalle de que en el rastro madrileño (y me imagino que en mil sitios más) se venden camisetas con la inscripción KETAMINE 25 grs. of pure techno smack (ketamina, 25 grs. de puro tecno-chute). Como ya dijimos, a la ketamina le ha llegado su hora. Ya se verá si serán sólo los famosos 15 minutos de estrellato o si por el contrario se instalará definitivamente en el arsenal psicotrópico underground junto a sustancias como el LSD, el cannabis o la cocaína.

Datos farmacológicos

Ketolar 50mg
La ketamina es un anestésico general disociativo, no barbitúrico y no narcótico. La anestesia producida por esta sustancia es diferente a la de los anestésicos clásicos en el sentido de que produce un peculiar estado de inconsciencia en el que la persona no está ni dormida ni anestesiada, sino desconectada de su cuerpo y de su entorno.

Se produce una disociación funcional de dos áreas cerebrales: el tálamo y los sistemas de proyección neocortical se bloquean, por lo que la información sensorial procedente del cuerpo y del entorno queda prácticamente anulada. Al mismo tiempo se estimula el sistema límbico, por lo que sigue funcionado la corteza visual. Así, cuando se produce la anestesia se cierran los ojos durante 30-60 segundos pero luego quedan completamente abiertos y presentan movimientos rápidos de lado a lado (nistagmo).

Otras acciones farmacológicas que la diferencian de otros anestésicos son:

- Produce una mínima depresión respiratoria. Referida más al volumen de aire inspirado que a la frecuencia de inspiraciones. Esta ligera depresión dura sólo de uno a tres minutos y luego se restablece la respiración normal. Aún así, administrada rápidamente (menos de 30 segundos) y en grandes dosis, puede causar depresión respiratoria. - Produce una ligera estimulación del aparato cardiovascular. - Conserva el tono de los músculos esqueléticos o incluso lo puede aumentar un poco. - Los reflejos faríngeo y laríngeo permanecen activos.

La ketamina actúa como un inhibidor relativamente potente de las uniones GABA en el Sistema Nervioso Central. Algunas de sus propiedades también podrían estar mediadas por la serotonina, dopamina y norepinefina.

Farmacocinética

Su acción comienza rápidamente cuando se administra vía intramuscular o intravenosa. Se distribuye en todos los tejidos del organismo, principalmente tejido adiposo, hígado, pulmón y encéfalo. La máxima concentración plasmática (vía intramuscular) se alcanza en 10 minutos. La degradación metabólica tiene lugar en el hígado y es casi completa. La vida media biológica en humanos es de 2,2 a 3,5 horas, excretándose por la orina el 70 % (puede llegar incluso al 91 %) como derivados metabolizados en 24 horas. Por la bilis y las heces se excreta casi el 3 %. Sólo una pequeña fracción del fármaco se excreta sin modificar. Para detectar la ketamina en sangre y orina se utiliza la cromatografía de gases, pudiéndose detectar cantidades de 0,1 mg/ml del compuesto. El tiempo de detección se sitúa en las 72 horas aproximadamente para una dosis única, sin embargo, en usuarios compulsivos la ketamina puede tardar en eliminarse hasta mas de siete días despues del consumo. No existe ningún test de campo (tipo Marquis) para analizar o detectar la sustancia.

Antídoto

Los agonistas alfa-2-adrenérgicos como la yohimbina (Yohimbineâ, -tratamiento de la hipotensión ortostática y la impotencia eréctil- Twins Pharmaceuticals) y la tolazolina (Priscolineâ, -vasodilatador- Ciba Geiby) se han usado como antídotos de la ketamina. También se ha usado doxapram (Dopramâ, - analéptico respiratorio- Continental Ethicals) para estimular la depresión respiratoria y revertir la anestesia después de la administración de ketamina. Aún así, en caso de depresión respiratoria, médicamente se considera mejor opción recurrir a la ventilación mecánica más que a la administración de analépticos.


Interacciones con otros medicamentos

Se ha constatado una interacción importante (aunque sólo descrita en casos aislados) entre la ketamina y el metilfenidato (psicoestimulante). El metilfenidato puede dar lugar a una reducción importante de la actividad anestésica de la ketamina, así como a un incremento de los efectos adversos (náuseas, vómitos, deshidratación, etc.). El mecanismo de acción se desconoce, se postula un posible antagonismo farmacológico.


Interferencias analíticas

La ketamina puede alterar los valores de las siguientes determinaciones analíticas: - Sangre: aumento (biológico) de transaminasas (ALT y AST), cortisol, creatina kinasa y hormona leuteinizante (LH). Reducción biológica de testosterona.


La Ketamina como droga recreacional

Presentación

El clorhidrato de ketamina es una sal cristalina blanca hidrosoluble hasta el 20 %. En su presentación farmacológica es un líquido inyectable, incoloro, transparente y estable a temperatura ambiente. Con la exposición a los rayos del sol puede tomar un color amarillento y oscurecerse un poco, esta coloración en sí misma no indica que haya perdido potencia o no sea apta para el uso médico, aún así, si se aprecia sedimentación (se ve polvillo flotando o en el fondo del recipiente) no debe consumirse. En el mercado ilícito la ketamina puede presentarse de muchas otras formas: - Líquido incoloro. - Polvo blanco - Cristales blancos. - Comprimidos. - Cápsulas. Su forma en polvo puede obtenerse también legalmente solicitándola a determinados laboratorios farmacológicos (por ejemplo: Warner Lambert Kyron Laboratories).


Composición

La ketamina obtenida en los laboratorios farmacéuticos en su forma en sal está compuesta en un 98-99 % de clorhidrato de ketamina, es decir, es una sustancia pura, ketamina pura y dura. Los preparados farmacéuticos en solución inyectable están compuestos en la mayoría de los casos (Anaket-V, Ketalar, Ketaset, Ketavet, Ketanarkon, Ketaminol, Ketamina Richmond, etc.) de clorhidrato de ketamina, cloruro de bencetonio 0,1 mg, (como conservante) y agua destilada inyectable. En algunos casos, la solución de 10 mg/ml es isotónica, es decir, en lugar de bencetonio contiene cloruro de sodio al 0,9 %. Existen, sin embargo, algunos preparados (Kanactan, Ketasol, etc.) que contienen ketamina, agua y conservante E-219. El preparado alemán Astrapin (y posiblemente alguno más), contiene ketamina, agua y clorobutanol (como conservante). Todas estas sustancias (bencetonio, clorobutanol, E-219 y cloruro de sodio) se utilizan como conservantes tanto en farmacología como en la industria alimentaria, la cosmética, etc. (según los casos). El clorobutanol es un antiséptico, pero tiene además otras actividades farmacológicas (anestésico local, ansiolítico, hipnótico y bloqueante de los canales de sodio). En realidad es una neurotoxina, por lo que su uso en grandes cantidades no sería apto para el consumo humano. El cloruro de bencetonio también es un antiséptico, pero tiene además propiedades anticolinérgicas (Jansen 1999). Los anticolinérgicos están indicados para reducir la excesiva salivación que produce la ketamina, pero tienen otros muchos efectos, entre los que figuran la interferencia con la memoria, el delirio, etc. El conservante E-219 es un derivado sódico del éster metílico del ácido para-hidroxi-benzoico. Es un conservante poco tóxico (menos que el ácido benzoico), se absorbe rápidamente por el intestino y se elimina también rápidamente por la orina, sin acumularse en el organismo. Algunas personas alérgicas a las aspirinas podrían ser sensibles a este aditivo. El cloruro de sodio es eso: cloruro de sodio: sal. Aún así, dado que los preparados farmacéuticos contienen una pequeñísima cantidad de estas sustancias (0,1 mg,) en principio no serían de esperar notables diferencias entre los efectos de unos y otros preparados, así como serían poco probables los efectos adversos asociados al consumo de estos conservantes.

Existe (o existía, porque es muy probable que ya no se comercialice), un preparado veterinario para uso en gatos y animales pequeños: Ketaset Plus, compuesto de ketamina, promacina y sulfato hidrogenado de aminopentamida. Es un preparado diferente al resto de los que hemos estado hablando, entre sus componentes figura la ketamina, pero contiene además otras sustancias: aminopentamida (anticolinérgico) y promacina (antiemético y antipsicótico). Es un compuesto de varias sustancias, no una preparación de clorhidrato de ketamina más conservantes, como puedan serlo el Ketaset, el Ketolar o el Ketasol. En consecuencia, debe ser considerado a todos los efectos como algo completamente diferente a los preparados habituales de clorhidrato de ketamina.

Hasta hace bien poco, estas presentaciones farmacéuticas de la ketamina eran las únicas disponibles. Todas (Ketolar, Ketavet, etc.) compartían y comparten el hecho de estar compuestas de Ketamina S(+) y Ketamina R(-), es decir, lo que se denomina mezcla racémica de las diferentes moléculas que componen la sustancia. Actualmente, sin embargo, Parke Davis está produciendo en Alemania ketamina S(+) como anestésico.

A la hora de producir pérdida de consciencia y analgesia, la Ketamina S(+) es 2-4 veces más potente que la mezcla de ketamina S(+) y R(-) vendida como Ketalar, Anaket-V, etc. La Ketamina S(+) actúa más rápido, tiene un período de recuperación menor y cuenta con mayor potencialidad para producir parada respiratoria. Este tipo de ketamina es también más potente que la R(-) a la hora de ligarse a los receptores PCP (probablemente los responsables de los efectos psicodélicos) y a los receptores opiáceos (responsables de la pérdida de consciencia y la analgesia). La Ketamina S(-) se ligaría más específicamente (aunque con menor potencia) a los receptores PCP y con muchísima menos potencia a los receptores opiáceos. Esto vendría a significar que la Ketamina S(+) que ahora vende Parke Davis en Alemania es mucho más potente que las vendidas hasta ahora, y también mucho más potente que la Ketamina R(-). Ahora bien, en cuanto la Ketamina S(+) se liga más fuertemente a los receptores PCP, produciría una experiencia psicodélica más fuerte, sin embargo, al ligarse también con más potencia que la R(-) a los receptores opiáceos, produciría mayor pérdida de consciencia. Por lo tanto, aunque el viaje fuese más fuerte, probablemente nos acordaríamos menos de él. A su vez, la Ketamina R(-) produciría un viaje menos fuerte (porque se liga menos al receptor PCP) pero con menos perdida de consciencia (porque se liga muy poco a los receptores opiáceos). En consecuencia, sería de suponer, que aumentando la dosis de Ketamina R(-) varias veces por encima de la que utilizaríamos para obtener un viaje psicodélico completo usando Ketolar o alguno de sus análogos, obtendríamos un viaje psicodélico potente y mucho más claro, fácil de recordar y carente de la sedación y la pérdida de consciencia que producen la Ketamina S(+) y los preparados farmacéuticos habituales. El problema es que actualmente nadie produce ni comercializa ketamina R(-).

En el mercado ilícito, la composición de la ketamina puede ser muy variada. Cuando el usuario consigue directamente las sales de clorhidrato de ketamina de un laboratorio farmacéutico o cuando consume los preparados farmacéuticos (ya sea en su forma líquida, ya sea en polvo después de cocer el líquido), estará consumiendo ketamina pura. Sin embargo, cuando consigue la ketamina de las manos de un camello en la calle o en una rave, no hay manera de saber lo que el polvo puede contener en realidad, y lo mismo si se tratase de un líquido que no viniese en el vial comercial de Ketolar, Ketavet, etc. Hasta el momento, la ketamina analizada procedente del mercado ilícito estaba cortada principalmente con efedrina, selegilina, cafeína y manitol, pero como ya dijimos, podría estarlo con cualquier otra cosa.


Denominación

Entre los consumidores generalmente es definida como un anestésico para caballos y elefantes. Esta última variedad, que vendría de la India y sería mucho más potente, pasa por ser la más preciada (ver sección "El mito de ketamina para elefantes").

Para referirse a la ketamina generalmente se la denomina de alguna de las siguientes maneras: K, Ket, Keta, Ketamina, Keller, Special K, Kit-Kat, Vitamina K, Super K, Super Ácido, etc. Curiosamente los británicos también la denominan Horse (caballo) y Cat Valium (valium para gatos), precisamente por tratarse de un anestésico utilizado en estos animales. En EE.UU. también se la ha denominado L.A. Coke (Cocaína de Los Ángeles). La combinación de ketamina y cocaína recibe el nombre de CK o Calvin Klain y cuando se consume mezclada en porros de marihuana se le llama Mary-Kay (María-K). Para referirse al peculiar estado que la sustancia provoca, los consumidores hablan del Estado K, dicen que han visitado K-land o la Zona-K. En su versión inglesa también dicen que han pasado el Agujero K (K-Hole). En Gran Bretaña y Estados Unidos los usuarios de ketamina reciben el nombre de K-Heads (Cabezas-K) o K-Holers.


Extensión del consumo

En España su presencia es aún incipiente. Se ha detectado en las Islas Baleares y en ciudades como Madrid, Barcelona y Bilbao, pero su consumo no es generalizado. Los primeros decomisos policiales datan de 1995 y se produjeron en Baleares. En otros países europeos, especialmente en el Reino Unido, el uso de la ketamina se ha venido afianzando desde principios de los 90 y hoy en día, aún sin ser masivo, cuenta con una notable difusión. En Estados Unidos parece ser que es la droga de moda en algunos locales nocturnos de Nueva York, Miami y de algunas otras ciudades, se habla incluso de una Generación K de jóvenes cuya droga de abuso preferida sería la ketamina.


Estatus legal

Los decomisos policiales y las urgencias médicas asociadas al uso/abuso de ketamina han dado lugar a que el 12 de agosto de 1999 la DEA haya incluido esta sustancia en la Lista III de las sustancias controladas en Estados Unidos. Esto significa el reconocimiento oficial de la ketamina como una droga con potencialidad de abuso, lo cual supone que aún cuando en Estados Unidos continuará teniendo utilidad médica, se aumentará el control sobre su producción, distribución y venta, y se castigará con mayor dureza (hasta ahora sólo era un medicamento) su posesión, producción, distribución y venta ilícita (En Nueva York p. ej.: hasta siete años de prisión por posesión ilícita).

En España, la fabricación, distribución, venta, tráfico, etc, de la ketamina siguen sujetas a la Ley del Medicamento (Ley 20/90, artículo 6 y siguientes de su Título 2° "De los Medicamentos"). Sin embargo, por su carácter de sustancia nociva para la salud, en cuanto a su elaboración y venta, le sería de aplicación el Código Penal (artículos 359 y siguientes, de su capítulo III: "Delitos contra la salud pública"). Actualmente, por lo tanto, en España la ketamina no se encuentra clasificada o definida como estupefaciente o sustancia psicotrópica y tampoco está fiscalizada a nivel internacional. No obstante, al estar fiscalizada como psicotrópico en la Legislación Nacional de algunos países (EE.UU.), entraría en las Listas de Estupefacientes o de Sustancias Psicotrópicas Internacionales tan pronto se aprobase el nuevo procedimiento de fiscalización por genéricos (PNSD, 1999). Lo que viene a decir todo esto, es que, hoy por hoy, en España la ketamina es considerada un medicamento y no una droga. Su posesión, por lo tanto, no es ilegal, aunque esto no significa que no se puedan tener problemas legales en un determinado momento (dependiendo de muchos factores, como cantidad, lugar, etc.). Su distribución y venta ilícita (trapicheo y tráfico ilegal) están prohibidos y tienen consecuencias legales directas (tanto desde la Ley del Medicamento como desde el Código Penal en su apartado de los "Delitos contra la salud pública"). Además, probablemente, en breve la ketamina será fiscalizada a nivel internacional como una droga, y todas las naciones suscritas a los Convenios Internacionales sobre sustancias psicotrópicas y estupefacientes (incluida España) aumentarán el control sobre la ketamina y castigarán más fuertemente su posesión, distribución y venta ilícita.


Por último, destacar que en Estados Unidos la ketamina está también incluida en el Acta para la Prevención y el Castigo de la Violación Sexual Inducida por Drogas (que en algunos estados funciona como una ley) por considerarse que tiene el mismo potencial para facilitar la violación que el Rohipnol y el GHB. Es cierto que esta sustancia tiene el potencial para dejar a la víctima completamente incapaz de reaccionar físicamente ante la agresión, además, siempre que no haya pruebas convincentes, le será difícil recordar y demostrar lo que ha pasado o incluso si ha pasado de verdad o ha sido una alucinación. Aún así, hay que decir que la DEA sólo tiene un caso documentado de violación facilitada por la ketamina. Se cuenta con algunos casos más de abusos que no pasan de la mera anécdota (alguien que trata de hacer algunos tocamientos aprovechando el estado casi anestésico de la víctima) y hay que recordar que este tipo de situaciones tienen lugar bajo los efectos de muchas otras drogas, incluido el alcohol.


Métodos de producción

La ketamina, a diferencia del éxtasis y de otras sustancias, es una droga difícil de sintetizar. Hasta el día de hoy no ha sido localizado ningún laboratorio clandestino que la sintetizase, aún así no se descarta su existencia. Se calcula que un 90 % de la ketamina consumida clandestinamente es obtenida mediante engaños al personal que la dispensa o mediante robos en las farmacias y clínicas veterinarias. También se importa de contrabando de países donde el control de su venta es mucho menor (por ejemplo: India y Méjico).

El preparado farmacéutico de ketamina, que se presenta en forma líquida, es posteriormente convertido en polvo mediante el simple método de cocerla a fuego lento, calentarla en el microondas o meterla en el horno a 90-95 C°, (se puede incluso calentar en una cuchara encima del fuego de la cocina), hasta que se evapore el líquido. Queda entonces un polvo blanco en forma de granos grandes de sal. Este polvo se raspa con una cuchilla para desprenderlo del recipiente y se machaca para hacerlo más fino y apto para esnifar. El polvo obtenido podrá venderse tal cual o puede ser convertido en comprimidos si se cuenta con una máquina que lo prense y le dé la forma deseada. Los preparados farmacéuticos de ketamina tienen generalmente un precio inferior a las mil pesetas, (por ejemplo: Ketolar 50 mg/ml, un vial de 10 ml. -medio gramo de clorhidrato de ketamina en polvo- de Parke Davis S.L. cuesta 813 pesetas). En el mercado ilícito, dependiendo de varios factores (vendedor, comprador, lugar, momento...), puede alcanzar precios cinco o diez veces superiores. Aunque muchos consumidores o pequeños traficantes logran obtener la ketamina por su propia cuenta (aprovechando contactos en veterinaria o anestesiología, o agudizando el ingenio), lo cierto es que existen ya pequeños y medianos grupos dedicados al contrabando y distribución ilegal de la sustancia a gran escala. Como muestra, valga decir que el 10 de septiembre de 1999, la policía de Miami incautó más de 11.000 viales de clorhidrato de ketamina destinados al tráfico ilícito. Las autoridades locales declararon que el valor potencial de tal cantidad de ketamina en el mercado ilegal podría rondar los 4 millones de dólares.


Métodos de consumo

Vía intravenosa e intramuscular: en su forma líquida la ketamina puede ser administrada por vía intravenosa e intramuscular. Este no es un método frecuente entre quienes la consumen como droga recreacional en fiestas y discotecas, pero si es utilizado por psiconautas y adictos a la ketamina, especialmente por vía intramuscular.

Vía rectal: esta vía es poco utilizada. Consiste en rellenar una jeringuilla con el líquido e insertarla vía rectal (evidentemente después de haber retirado la aguja) para después ir introduciendo poco a poco la ketamina.

Vía nasal: en su forma en polvo puede ser consumida como si se tratase de cocaína o speed, es decir, esnifándola.

Vía pulmonar: la ketamina puede consumirse fumada, echando un poco de polvo al hacer porros de marihuana o hachís, o impregnando con el polvo un cigarrillo que previamente ha sido mojado con la lengua. También se pueden impregnar los porros o los cigarrillos con la ketamina en forma líquida y esperar a que se sequen un poco, pero en este caso la concentración del principio activo será mucho menor.

Vía oral: la ketamina puede consumirse oralmente tanto en su forma líquida como en polvo. Como líquido tiene un sabor desagradable (como si fuese aspirina en polvo y salada). Puede consumirse directamente o mezclada con zumos o refrescos. Cuando la ketamina está en polvo y se quiere consumirla oralmente se debe añadir 1 cm. de agua caliente (vale la del grifo) y remover hasta que se disuelva, luego es conveniente retirar los restos que hayan podido quedar en el recipiente con alguna sustancia ácida (por ejemplo zumo de naranja). Evidentemente, también se consume oralmente cuando viene en forma de comprimidos o cápsulas, aunque en estos casos suele tratarse generalmente de ketamina que ha sido vendida como si fuera éxtasis, por lo que el usuario en principio no es consciente de que la está consumiendo.

Efectos y dosis

Dirígete a la página de efectos y dosis para más información.

Posibles complicaciones asociadas al consumo de ketamina

La ketamina es una sustancia utilizada en la clínica hospitalaria de forma segura. Las dosis están perfectamente controladas y tanto la tasa cardiaca como la presión arterial y la respiración están monitorizadas y sujetas a estricto control médico.

En la calle (raves, fiestas, discotecas) estas condiciones de seguridad se pierden completamente. El control de la dosis es poco menos que imposible, ya que no hay manera de saber la composición de la sustancia (cuanta ketamina contiene realmente, si está o no mezclada con otras cosas, etc.). En caso de que surgieran problemas (esta droga es un potente anestésico y analgésico) tampoco se puede contar con la atención especializada de los médicos para que cuiden la respiración o la tasa cardiaca de quien se haya pasado de dosis o de quien simplemente haya tenido una reacción más fuerte de la esperada. Además, estar bajo los efectos de la ketamina en lugares como fiestas y discotecas supone exponerse a otros posibles riesgos que en ningún momento se darían en el quirófano o en la sala de recuperación de un hospital.

La ketamina es una droga muy potente y extremadamente peligrosa si se consume de manera inadecuada. A continuación se exponen las principales complicaciones asociadas a su consumo y posteriormente algunos consejos que pueden ayudar a evitarlas.

En cualquier caso, recuerda que el riesgo 0 no existe para ninguna actividad de nuestra vida, y evidentemente el consumo de drogas no es una excepción (más bien al contrario). En este sentido la ketamina es una droga potencialmente más peligrosa que muchas otras que se consumen habitualmente en los lugares de diversión. La mejor manera de evitar las complicaciones asociadas a su consumo es evidentemente no consumirla, aún así, si ya la consumes o has decidido hacerlo, lo más conveniente es que sepas a lo que te expones y conozcas la manera de realizar un consumo más seguro.

- La ketamina es un potente anestésico que a dosis altas puede ser extremadamente peligroso, sobre todo si se combina con otras drogas depresoras y/o se consume en contextos inadecuados e inseguros. La complicación principal asociada a esta droga deriva de la incapacidad física que provoca en el usuario, dejándole sin recursos para reaccionar ante posibles heridas y .accidentes. También es de destacar su alto potencial para generar una fuerte dependencia psicológica en algunos consumidores. Existen, además, otras posibles complicaciones asociadas, que aunque menos frecuentes, también pueden ser graves.


Complicaciones poco comunes pero muy graves asociadas al consumo de ketamina

- Existe posibilidad de tener hipersensibilidad o alergia a la droga, que en caso de darse puede tener consecuencias fatales. - Dependiendo de factores como alergia al producto, baja tolerancia, peso corporal, presencia de otras drogas o hipertensión grave, pueden producirse sobredosis a partir de 70-80 mg. - En ocasiones se produce depresión respiratoria impredecible que puede tener graves consecuencias. - Dosis altas pueden provocar pérdida del conocimiento y paro cardiaco. - Puede provocar convulsiones, derrames cerebrales y asfixia por espasmo laríngeo, sobre todo a grandes dosis.


Personas en las que el consumo de ketamina está médicamente contraindicado

- La ketamina aumenta la presión arterial, lo cual hace que esté contraindicada para personas con hipertensión, problemas cardiacos (especialmente para aquellas que llevan marcapasos) o con antecedentes de accidentes cerebrovasculares (aumenta la presión intracraneal). - La ketamina está expresamente contraindicada en personas con complicaciones psiquiátricas o con antecedentes de haberlas tenido. - La ketamina también está contraindicada médicamente en aquellas personas que reciben tratamiento con medicamentos tiroideos. Se produce una interacción entre las hormonas tiroideas y la ketamina que da lugar a una grave hipertensión y taquicardia. - Tampoco se recomienda su uso en personas con problemas hepáticos (se metaboliza en el hígado) ni en los que tengan problemas oculares graves o hayan sufrido operaciones oftalmológicas (aumenta la presión intraocular).


Consumo durante el embarazo

Aunque se sabe que la ketamina atraviesa la placenta y alcanza una concentración en el feto similar o igual a la de la madre, no existen estudios en humanos sobre los riesgos asociados y en la clínica hospitalaria se acepta su uso durante el embarazo en ausencia de alternativas más seguras. En los estudios con animales no se ha demostrado que la ketamina sea una sustancia dañina para los fetos de diferentes especies. En cualquier caso, lo más prudente y razonable es abstenerse de consumir ketamina y otras drogas durante el período de embarazo.


Complicaciones generales de tipo psicológico

- Con el consumo de drogas psicodélicas existe siempre la posibilidad de sufrir brotes psicóticos (enfermedad mental severa, pasajera o permanente). Parece ser que con la ketamina la posibilidad de que esto suceda entre los consumidores habituales es mucho más elevada que entre los consumidores de otras drogas psicodélicas. - El consumo de ketamina puede provocar también ataques de pánico y ansiedad. - Aún cuando los efectos a largo plazo del consumo de ketamina se desconocen todavía en su mayor parte, el consumo habitual se ha asociado con problemas de memoria, dificultades de concentración y flashbacks. Parece muy probable que su uso en grandes dosis o de forma continuada pueda provocar daño cerebral a largo plazo. Estos efectos del consumo crónico podrían tardar en desaparecer desde meses hasta dos años después de haber abandonado el consumo. - Bajo los efectos de la ketamina, la persona puede perder el control de sus actos durante varias horas, llegando incluso a perder la consciencia y la memoria. Esto le puede llevar a situaciones enormemente peligrosas, sobre todo si se tiene en cuenta la capacidad analgésica (reductora de la sensación de dolor) que tiene esta droga, ya que en caso de sufrir heridas graves es muy probable que no las sintiera o no les diese importancia, lo cual podría tener graves consecuencias. - La ketamina puede hacer (se han dado casos) que personas deprimidas piensen en el suicidio o intenten suicidarse y que personas agitadas se vuelvan violentas y agresivas. Esta capacidad la tienen en realidad muchas drogas (el alcohol sin ir más lejos), aún así, bajo los efectos de la ketamina, la concepción que se puede tener sobre la muerte es bastante peculiar y diferente a la que se puede tener bajo los efectos de otras sustancias, por lo que en realidad no se trata de un dato irrelevante. - Consumir ketamina en raves y discotecas aumenta la posibilidad de tener un mal viaje debido a la intensidad de lo estímulos a los que se está expuesto (luces, sonido, gente...). Se incrementa demás la posibilidad de sufrir daños físicos debido a la incapacidad corporal que provoca la sustancia.


Potencial adictivo

- Con el uso continuado, la experiencia psicodélica de la ketamina disminuye en intensidad y duración o incluso desaparece por completo. Es decir, se desarrolla tolerancia a la droga. El estado que se alcanza entonces al consumir ketamina es más parecido a la borrachera por alcohol (dificultad para andar, hablar, pensar...) que al de un viaje por los confines de la mente. Parece ser, además, que se trata de una tolerancia no reversible o escasamente reversible, es decir, no desaparecería aún años después de haber abandonado el consumo, de tal manera que si se volviese a consumir sería bastante difícil volver a experimentar los efectos psicodélicos de las primeras administraciones. - La ketamina puede provocar una alta dependencia psicológica en algunas personas (que incorporan su consumo a la rutina diaria). - La dependencia física no está clínicamente constatada, pero podrían darse síntomas de abstinencia en algunas personas tras un abuso prolongado.


Otras complicaciones asociadas

- La ketamina puede producir taquicardia, apnea y vómitos. - El consumo continuado puede provocar algunos problemas físicos como dificultades en la digestión, en la micción y problemas oculares. - También es posible sufrir alteraciones del sueño.

Cómo realizar un consumo más seguro

- Aún el más experimentado consumidor de LSD puede quedar aterrorizado y desorientado por los efectos de la ketamina. NO LA MINUSVALORES. - Al experimentar con una nueva sustancia es mejor extremar las precauciones y empezar consumiendo dosis bajas. - Las intensas experiencias psicodélicas que provoca la ketamina, pueden dar lugar en algunas personas preparadas a un crecimiento personal y a una ampliación de la conciencia. Sin embargo, esas mismas experiencias pueden convertirse en peligrosos saltos al vacío para quienes consumen esta sustancia sin una preparación adecuada y en un contexto erróneo. - Asegúrate de encontrarte en buen estado físico y emocional, ya que de no ser así aumentan las posibilidades de que tengas un mal viaje. Aún así, se consciente de que puedes tener un viaje muy fuerte, con efectos impredecibles y a veces muy confusos o impactantes. - El uso seguro de la ketamina requiere un contexto seguro: en casa, tumbado en la cama, en el suelo o en un sofá (las almohadas son de agradecer). - Se recomienda mantenerse alejado del agua. Aunque puede ser agradable, varias personas han muerto ahogadas en la bañera bajo los efectos de la ketamina. - Las reacciones normales que nos previenen de heridas y accidentes se pierden al consumir ketamina. En pleno viaje no hay posibilidad de reaccionar físicamente, por lo que es crucial estar en un ambiente en el que los riesgos se minimicen. - No es aconsejable estar de pie, andar o socializar bajo los efectos de la ketamina. Al moverse aumentan las nauseas y las ganas de vomitar, se pierde mucha coordinación e incluso el equilibrio. La ketamina tiene un alto potencial de accidentabilidad y su consumo continuado en raves y discotecas supone ir acumulando papeletas para un accidente seguro. - El consumo en solitario es peligroso, además a veces puedes sentirte muy sólo y paranoico. Lo ideal es que la consumas en un lugar tranquilo, seguro y conocido (una casa, por ejemplo) y con personas de tu confianza (tus amigos). Es recomendable contar con alguien que se mantenga sobrio para que pueda actuar en caso de algún imprevisto. Tampoco viene mal la presencia de alguien experimentado en el consumo de esta droga. - Si realizas el consumo en solitario y piensas consumir dosis altas, es recomendable que dejes alguna información (una nota, por ejemplo) para mientras dure el viaje. Si alguien viniese y te encontrase en ese estado sin saber que has consumido ketamina (probablemente tú mismo serías incapaz de comunicárselo) llamaría con toda seguridad a urgencias. - La ketamina consumida sola y de forma controlada puede no ser especialmente peligrosa, pero mezclada con otras sustancias y consumida de forma inadecuada puede ser catastrófica. - Se recomienda no comprar la ketamina en raves y discotecas en su forma en polvo, puede estar cortada con cualquier cosa. Es mejor tratar de conseguir el preparado farmacéutico líquido y cocerlo hasta conseguir el polvo. - Mezclar el consumo de ketamina con el de alcohol, barbitúricos, opiáceos o Valium puede ser muy peligroso, ya que aumentan las posibilidades de perder el conocimiento y de sufrir una depresión respiratoria o un paro cardiaco. Con el consumo conjunto de alcohol también aumentan las ganas de vomitar y puede aumentar el tiempo de recuperación. - Se recomienda por lo tanto no consumir alcohol o depresores durante las 24 horas siguientes al consumo. - Mezclar ketamina con psicoestimulantes (speed, anfetas, coca) tampoco es una buena idea. Puede dar lugar a un aumento de los efectos adversos (náuseas, vómitos, deshidratación, etc.) y se reduce la anestesia. Es decir, los efectos se contrarrestan y esto te puede llevar a consumir más de la cuenta. - La ketamina por si sola es ya una sustancia psicodélica muy potente, por lo que mezclarla con otros alucinógenos puede tanto potenciar como disminuir sus efectos. En cualquier caso se trata de una combinación muy fuerte que podría darte un viaje demasiado fuerte e impredecible en sus efectos - Se desconoce todavía si el consumo simultáneo de ketamina con otras drogas puede tener consecuencias graves a largo plazo, pero en principio se recomienda no hacerlo. Mezclar diferentes drogas aumenta las posibilidades de que surjan complicaciones y, en caso de que las haya, dificulta que se pueda realizar un tratamiento médico adecuado. - Ten cuidado con la cantidad de ketamina que consumes, es mucho más potente que la misma cantidad de cocaína o speed. Las rayas son mucho más pequeñas, olvídate de los gramos, los medios y de meterte tiros durante toda la noche (mirar la sección Dosis y Efectos). - Asegúrate de que tus amigos sepan lo que has tomado, si surge algún problema podrán comunicárselo al equipo de primeros auxilios. - Durante las 24 horas siguientes al consumo se recomienda no conducir, usar máquinas o realizar cualquier actividad que pueda ser peligrosa si no nos encontramos en condiciones normales. Recuerda que se trata de un anestésico veterinario y hospitalario y que tras su administración el cuerpo requiere un tiempo para recuperarse. - Ten en cuenta que es un anestésico y un analgésico, por lo que si te dañas, aunque sea gravemente, no te darás cuenta hasta pasado el efecto de la ketamina. Esto, evidentemente, puede ser bastante peligroso. - Existen casos anecdóticos en los que la ketamina ha sido utilizada para facilitar la violación sexual. En caso de sufrir un abuso podrías ser incapaz de reaccionar físicamente y además te sería difícil recordar (y demostrar) la experiencia y saber si realmente ocurrió o fue imaginación tuya. Esto en realidad ha ocurrido con muchas sustancias (el alcohol, por ejemplo) y considerar la ketamina como la última coartada de los/las violadores/as es mucho más que una exageración. En cualquier caso, si quieres ser precavido/a lo único que debes hacer es asegurarte la compañía de alguien de confianza. - Muchas personas que consumen ketamina de forma continuada acaban viendo el mundo desde una perspectiva egocéntrica y conspiradora (creen que todo lo que sucede está relacionado con ellos, que todo el mundo habla de ellos o que alguien ha organizado un complot contra ellos). Presta especial atención a este tipo de pensamientos de tipo paranoico y, si notas que a ti también te empiezan a rondar por la cabeza, abandona el consumo inmediatamente. Deja que pase un tiempo sin consumir y si ves que la situación no mejora o va a más, consúltalo con tu médico o acude a un psicólogo. - En consumidores habituales también se han constatado a veces distintos grados de deterioro en las capacidades intelectuales (como la memoria y las habilidades lingüísticas). Si en algún momento notases un empobrecimiento en algunas de estas capacidades después de un uso regular de ketamina, deja de consumir durante un buen tiempo: los daños pueden ser reversibles abandonando el consumo. - Las posibilidades de adicción y complicaciones físicas o psicológicas aumentan cuanto mayor y más habitual sea el consumo. - Si consumes o has decidido consumir, la mejor manera de hacerlo de una forma segura es reducir el uso de ketamina al mínimo (una vez por semana como mucho). - Después de cada dosis es conveniente dejar que pase todo el efecto y no volver a consumir hasta un mínimo de dos días después (para que la actividad neuronal se recupere). Si se consumen grandes cantidades, el período entre un consumo y otro debería espaciarse un mínimo de dos semanas. En cualquier caso, el consumo de varias dosis en un mismo día aumenta las posibilidades de complicaciones físicas y/o psicológicas. - Para evitar desarrollar una dependencia psicológica, es conveniente no consumir la droga compulsivamente o simplemente cuando se está aburrido. Es útil establecer unos límites de antemano, límites de lo que uno considera un consumo razonable (una vez al año, al mes, a la semana, cinco veces al día...) y luego compararlo con lo que uno realmente está consumiendo. Puede ayudar dejar los límites escritos en un papel o, lo que es mejor, contar con alguien de confianza que esté al tanto de lo que uno está consumiendo y pueda recordarle si está cumpliendo o no con lo establecido de antemano.

Parece que queda claro que el consumo de ketamina no es precisamente el más indicado para irse de fiesta a una rave o a una discoteca. Si ya la consumes o has decidido consumirla, aquí tienes unas indicaciones sobre cual sería el modo más seguro y agradable de hacerlo:


- No comas nada una hora y media antes del consumo, y si es posible durante más tiempo. La ketamina provoca náuseas durante y después del viaje, al tener el estómago lleno hay más posibilidades de vomitar, lo cual no sólo es molesto sino que da pie a que pudieras morir ahogado en tu propio vómito (aunque esto último no suele pasar). - Haz tus necesidades antes de consumir. Una vez bajo los efectos puede ser toda una aventura tener que ir al cuarto de baño. - Túmbate sobre tu espalda en algún sitio cómodo. - Durante los primeros minutos las náuseas son más comunes y pronunciadas, sobre todo si te levantas y andas. Es mejor no moverse durante todo el viaje, e incluso conviene tumbarse en la cama un buen tiempo después de que este haya terminado. - No viene mal tener una manta a mano. Debido a la inactividad es fácil que cojas frío.

- No siempre pasa, pero es posible que tengas que vomitar. Conviene tener cerca un cubo o algo donde puedas hacerlo por si se diera el caso. Como regla general deberías tener a mano todo lo que vayas a necesitar (agua, mando del equipo de música, etc.) porque luego te será difícil moverte. - Descuelga el teléfono para que no te molesten, además sonarías muy raro en caso de que fueras capaz de cogerlo. - Apaga la televisión y evita los ruidos fuertes de cualquier tipo (incluidos los del tráfico). - La música suave (tipo New Age, sonidos de ballenas y delfines, etc.) ayuda a tener un viaje agradable. Prepárate una cinta con una o dos horas de música ininterrumpida, porque más tarde puede que seas incapaz de cambiar de compact o de cassette. Pon la música más baja de lo normal, porque te sonará alta y distorsionada. - Apaga las luces o deja una iluminación débil, pero no enciendas velas ni nada por el estilo: en caso de incendio probablemente no reaccionarias, incluso ni te darías cuenta de lo que estaba pasando.


Conducción y drogas

- Consumir ketamina y conducir un coche o una moto es una auténtica locura que puede poner en peligro tu vida y la de otras personas. Recuerda que con la ketamina, aparte de experimentar fuertes efectos psicodélicos, la visión se vuelve borrosa y se pierde mucha coordinación corporal. - Además, no viene mal saber que según el Código Penal, conducir un vehículo a motor o ciclomotor bajo la influencia de bebidas alcohólicas o drogas puede suponer un arresto de 8 a 12 fines de semana o multa de 3 a 8 meses (de 200 a 50.000 pts. día, dependiendo de la situación económica del implicado) y retirada del permiso de conducir de uno a cuatro años. - Negarse a las pruebas de detección sólo aumenta las penas (prisión de 6 meses a un año). - Si además de haber consumido drogas conduces con temeridad y peligro o desprecio por la vida de los demás, también aumentan las condenas (llegando a penas de 1 a 4 años, multas de 6 a 12 meses y retirada del permiso de 6 a 10 años). - Las drogas y el alcohol hacen que aumenten los tiempos de reacción o provocan que conduzcas de manera más temeraria y peligrosa. - Aún cuando los efectos de las sustancias hayan pasado ya y creas sentirte bien, los efectos residuales hacen que tu capacidad de conducción se vea reducida. - El éxtasis, el speed y la coca también son peligrosos, sobre todo cuando los efectos comienzan a remitir y te viene todo el cansancio y el sueño de golpe. - Tomar café puede hacer que te espabiles un poco, pero no mejorará tu capacidad de conducción si estas cansado, soñoliento o resacoso.

Algunas posibles alternativas para volver a casa después de la fiesta

- Coge el autobús. Si has estado de marcha toda la noche, probablemente los buses y el metro ya estén funcionando. Si fuiste en coche a la fiesta siempre puedes volver más tarde a recogerlo. - Coge un taxi. Comparado con el precio de algunas raves y algunas drogas en realidad no son tan caros. Puedes ponerte de acuerdo con varios amigos y pagarlo entre todos. - Vuélvete en el coche de alguien que haya estado sobrio toda la noche o que esté en mejores condiciones que tú, o permite que algún amigo tuyo que se encuentre descansado conduzca tu coche. - También puedes volverte a casa antes de estar demasiado cansado o colocado, o designar a algún "voluntario" que se quede sobrio durante toda la fiesta y os lleve luego a casa.


POR ULTIMO:


Desde hace tiempo la ketamina se está vendiendo como éxtasis, por lo que los consumidores de pastis podrían también tomar algunas precauciones: - No comer nada dos horas antes del consumo. - No mezclar con alcohol o depresores. - Ya que la ketamina por vía oral puede tardar en subir si se tiene el estómago lleno, si ves que la pastilla no te sube no sigas tomando más, si fuese ketamina y te subieran todas las pastillas de golpe podrías tener una experiencia bastante desagradable. Espera a ver que pasa y si te han engañado o te han pasado ketamina: cambia de camello y sigue el resto de consejos que te hemos dado aquí. - Si algún compañero tuyo presenta síntomas de haber consumido ketamina y está pasándolo mal, trata de llevarle a algún sitio tranquilo (sin música, ruidos, luces potentes) y donde no haya demasiada gente. Si es posible llévale a casa, siempre y cuando te encuentres en condiciones adecuadas para hacerlo. Háblale en un tono suave y tranquilo, haciéndole saber que sólo está teniendo un mal viaje y que luego se encontrará mejor. No le atosigues con continuas preguntas sobre como está y cosas de esas, no harías más que recordarle lo mal que se encuentra o se encontraba.. Evita susurrar con terceras personas porque esto podría aumentar enormemente el nivel de paranoia. No le dejes solo. - Si la situación es más grave (pérdida de conocimiento, convulsiones, etc.) llama a una ambulancia. Mientras tanto, túmbale boca abajo y con la cabeza hacia un lado para que en caso de vomitar no se ahogue con su propio vómito. Si sabes lo que la persona accidentada ha consumido, no dudes en decírselo al personal médico o de primeros auxilios: puede salvarle la vida.


RECUERDA

Evita consumir ketamina si perteneces a alguno de estos grupos de personas:

- Personas con complicaciones psiquiátricas o con antecedentes de haberlas tenido. - Personas que reciben medicamentos tiroideos. - Personas con problemas de hipertensión, cardiacos (especialmente si llevan marcapasos) o con antecedentes de problemas cerebrovasculares.


El mito de la ketamina para elefantes

El mito

Algunos consumidores definen la ketamina como un anestésico para caballos, y hablan de una variedad más potente de ketamina que vendría de la India y se utilizaría para anestesiar elefantes.


Los hechos

- La ketamina es un anestésico utilizado en la clínica hospitalaria con humanos. Se utiliza con varios tipos de pacientes pero parece estar especialmente indicado para su uso en pediatría y geriatría. En veterinaria está especialmente indicado para inmovilizar y anestesiar gatos y primates subhumanos, aunque se ha utilizado también con muchos otros animales: reptiles, aves, peces, carnívoros salvajes, caballos, conejos, etc.

- La definición adecuada de la ketamina es la de anestésico disociativo de uso clínico y veterinario. Las referencias a animales concretos sólo obedecen al desconocimiento de la sustancia o a la intención de exagerar o ridiculizar sus cualidades. Así, los traficantes y los consumidores, en lo que sería una campaña de puro marketing, hablan de una droga que tumba a un caballo o a un elefante, mientras los medios de comunicación, buscando el sensacionalismo, cuentan como los jóvenes se dedican a colocarse con una droga para gatos. En ambos casos, se trata de una definición que sólo tiene en cuenta una parte de lo que pretende definir (y no precisamente la más representativa) ignorando el resto de sus características y propiedades, y proporcionando, por lo tanto, una información equívoca que puede llevar a la confusión.

- Como a hemos dicho, la ketamina es un anestésico disociativo de uso clínico y veterinario. No es un anestésico exclusivo para caballos o elefantes, por lo que si queremos referirnos a esta sustancia haciendo referencia a algún ser vivo en concreto, podríamos decir igualmente que se trata de un anestésico para niños, para viejos, o para peces, conejos, o serpientes.

- La ketamina, en su uso veterinario, está indicada principalmente para animales pequeños (gatos y primates subhumanos), aún así, para anestesiar o inmovilizar otros animales más grandes sólo se necesita administrarles dosis mayores. Es decir, no se utiliza una ketamina para anestesiar gatos y otra ketamina para anestesiar caballos, sino que a cada animal se le inyecta la dosis estándar para su especie (adaptada al peso del animal en concreto). - Para anestesiar elefantes normalmente se usan otros tipos de anestésicos, (generalmente opiáceos), mucho más potentes que la ketamina. No obstante, se han anestesiado elefantes jóvenes en cautividad y algunos elefantes salvajes utilizando ketamina, si bien esto constituye más que nada la excepción a la regla, por lo que definir la ketamina como un anestésico para elefantes sería algo así como definir a un político como aquella persona que siempre dice la verdad.

- Respecto a las supuestas variedades más o menos potentes de ketamina, , hay que señalar que la única ketamina que sería más potente que las demás es la S(+), que hasta el momento sólo se produce y comercializa en Alemania, y no precisamente para anestesiar elefantes. El resto de los preparados de ketamina, ya sean para uso veterinario ya sean para uso clínico, contienen exactamente la misma sustancia (mezcla racémica de las moléculas S(+) y R (-) de la ketamina) y esta tiene siempre la misma potencia. Es curioso constatar como en Europa circula también el rumor opuesto al que nos ocupa: los consumidores hablan de una variedad menos potente de ketamina, que a todas luces sería la ketamina S(+). De nuevo, aunque puede ser comprensible que los usuarios lleguen a pensar que esta variedad es menos potente, lo cierto es que la realidad es precisamente la contraria (ver sección de Composición).

- Lo único que puede hacer variar la potencia de la ketamina es su inadecuada conservación: como todo producto, tiene una fecha de caducidad (en este caso, superior a un año e inferior a cinco años), además, para que no pierda sus propiedades, debe guardarse en un lugar fresco, seco, alejado de los rayos del sol y a una temperatura superior a los 4° C e inferior a los 25° C.

- Lo que existen en el mercado son preparados de ketamina con diferentes concentraciones (10 mg/ml, 50 mg/ml y 100 mg/ml). Esto significa que en unos preparados habrá más cantidad de clorhidrato de ketamina por mililitro que en otros, pero en todos los casos la sustancia será la misma y la potencia de la sustancia también. Es una cuestión de cantidad, no de calidad o potencia: más o menos ketamina, pero no ketamina más o menos fuerte.

- Para anestesiar animales de la envergadura de un elefante, es posible liofilizar (hiper-concentrar) la ketamina, con el fin de minimizar el volumen de líquido que habría de inyectarse al animal. Con la liofilización obtendríamos un preparado líquido e inyectable con una concentración de clorhidrato de ketamina muy superior al de los preparados farmacéuticos y veterinarios habituales, pero aún así, seguiría siendo una cuestión de cantidad de ketamina, no de calidad o potencia.

- Hemos consultado a especialistas veterinarios de la India, África, Estados Unidos y Gran Bretaña, a especialistas en ketamina y a expertos en elefantes. Todos nos han dicho que no es común anestesiar elefantes con ketamina y que, en cualquier caso, cuando se hace, se utiliza la misma ketamina de siempre.

- Es cierto que parte de la ketamina que se consume en el mercado ilícito europeo y estadounidense proviene de países como India y Méjico, donde el control sobre la venta de la sustancia es mucho menor que el existente en el mundo occidental. En estos países, al igual que en otros en los que escasean los recursos, la ketamina es una sustancia muy utilizada en anestesia por ser bastante más barata que otros productos médicos y veterinarios. Por esta razón, es posible que en la India se utilice la ketamina para anestesiar elefantes con más frecuencia de lo que sucede en otros lugares del mundo (África y zoos de cualquier parte del planeta). Aún así, los profesionales hindúes consultados no consideran que se trate de una práctica habitual y señalan que, sea como sea, la ketamina que tienen en la India es exactamente igual en composición y potencia a la que tenemos en España o en cualquier otro lugar.

Unas notas sobre las experiencias cercanas a la muerte y sobre la terapida psicológica con ketamina

NDE's: Experiencias cercanas a la muerte

La autoadministración de ketamina puede dar lugar a que se experimenten experiencias cercanas a la muerte (NDE's: Near Death Experiences). Ninguna otra sustancia conocida tiene tal capacidad para producirlas. En este sentido la experiencia ketamínica sería, por lo tanto, cualitativa y cuantitativamente diferente a las otras sustancias psicodélicas. Cualitativamente sustancias como el LSD podrían producir experiencias lejanamente parecidas en algunos casos, pero no de forma tan completa y con las mismas características. Cuantitativamente la ketamina en este aspecto (no en otros) sería mucho más potente que el LSD pero su duración sería más corta.

Las NDE's, aparte de los enfoques sensacionalistas y hollywoodianos, tienen una considerable importancia en medicina, neurología, psiquiatría, psicología, filosofía, teología, etc. Al margen de los enfoques esotéricos y religiosos que se le puedan dar a este fenómeno, actualmente desde el campo de las neurociencias algunos investigadores tratan de analizar sus características y buscar una explicación a su ocurrencia. Los hallazgos que encuentran y que encontrarán pueden ser muy útiles para aumentar nuestro conocimiento sobre el cuerpo y la mente humanas, pero desde la perspectiva de estos estudios no entra en discusión el tema de sí existe o no la vida después de la muerte o si existe o no el alma. Ni se niega ni se afirma, simplemente no es el objeto de estudio. En base a los conocimientos en neurociencias que se tienen en la actualidad, estos estudios proporcionan una explicación de las NDE's como un estado alterado de conciencia. Según esta teoría, las NDE's se producirían por el bloqueo de los receptores cerebrales del neurotransmisor glutamato (es decir, los receptores N-Metil-D-Aspartato). Las condiciones que precipitan las NDE's (falta de oxígeno, bajo flujo sanguíneo, bajo azúcar en sangre, epilepsia del lóbulo temporal, etc.) producen la liberación de un torrente de glutamato que hiperactiva los receptores NMDA. Esta hiperactivación puede matar las células cerebrales por un proceso denominado excito-toxicidad. El bloqueo de los receptores PCP evita la muerte celular por excito-toxicidad. La ketamina es una sustancia que actúa sobre los receptores PCP, por lo que evita la excito-toxicidad. Se postula, por lo tanto, que el cerebro podría contar con sus propios mecanismos para defenderse de la inundación excesiva de glutamato y evitar así la muerte celular. Se trataría de un mecanismo que contrarrestaría el torrente de glutamato por medio de algún químico cerebral que se enlazara con los receptores PCP. Este mecanismo de protección cerebral funcionaría más en unas personas que en otras, simplemente como sucede con otras diferencias individuales que se dan en cualquier faceta de nuestra vida (por ejemplo, las diferencias en las tasas de metabolización de las drogas en distintas personas). Lo que nos viene a decir esta teoría es que sería posible que el cerebro contase con alguna sustancia química parecida a la ketamina. Esta sustancia conectaría con los receptores PCP en casos de bajo oxígeno y bajo azúcar en sangre, con ello evitaría la muerte celular, pero al mismo tiempo provocaría un estado alterado de conciencia similar al que provoca el clorhidrato de ketamina. Por ello las experiencias que tienen las personas que por una u otra circunstancia han sufrido bajadas muy grandes de oxígeno o de azúcar en sangre, y que se han denominado experiencias cercanas a la muerte, son muy similares a las que se pueden experimentar con la autoadministración de ketamina. Este sería un resumen básico de una de las teorías que se han propuesto para explicar las NDE's desde el campo de las neurociencias. Hay que destacar que el único postulado teórico sin demostrar sería la existencia de dichos químicos cerebrales que actuarían como la ketamina para evitar la muerte celular. El resto de los datos (excito-toxicidad, receptores PCP, glutamato, acción anti-excito-toxicidad de la ketamina, etc.) están fuertemente respaldados por experimentos publicados en las más prestigiosas publicaciones científicas.

El efecto disociativo de la ketamina es muy diferente al estado inconsciente que producen los otros anestésicos. Los médicos lo saben bien y por eso en el quirófano administran otros sedantes además de la ketamina, para asegurarse de que el paciente no experimente nada parecido a una NDE o al menos para que no se acuerde de haberla tenido. Sin embargo, muchos consumidores de ketamina saben que esta sustancia puede provocar NDE's, Timothy Leary (renombrado psicólogo y psiconauta) hablaba de sus consumos de ketamina como "experimentos con la muerte voluntaria". El psiquiatra Karl L. R. Jansen, investigador de la teoría ketamínica de las NDE´s, afirma rotundamente que la administración intravenosa de 50-100 mg, de ketamina puede producir (en algunos casos y en algunas personas), todos los signos asociados a una NDE. La administración intramuscular también, aunque a una velocidad más reducida y con una duración más larga.

Los signos típicos de una NDE incluyen experimentar de forma real y verdadera que uno ha muerto, inefabilidad ("más allá de las palabras", experiencias que no se pueden explicar con las palabras), eternidad (la experiencia no se enmarca dentro de la dimensión temporal usual de pasado, presente, futuro, todas las formas temporales confluyen simultáneamente o desaparecen simultáneamente, según se quiera), analgesia, claridad aparente de pensamientos y sentimientos de calma y paz. Alucinaciones (paisajes, personas como familiares, amigos, conocidos...) y figuras míticas o religiosas como la representación de Dios como una luz. La organización de la vida como una película que pasa ante nuestros ojos es raro que se dé, aunque si aparecen recuerdos e imágenes sin ninguna connotación mística ni extraordinaria. Al principio de la experiencia también se pueden oír ruidos.

Las NDE´s no requieren necesariamente que la persona se encuentre físicamente cercana a la muerte, de hecho generalmente este no es el caso (Jansen, 1999).

Ring (1980), clasificó las NDE's en un continuo de 5 etapas:

  1. Sentimientos de paz y alegría.
  2. Sensación de separación del cuerpo.
  3. Entrar en otro mundo de oscuridad ("El Túnel": movimientos rápidos de los ojos por un túnel oscuro).
  4. Emerger del túnel a una luz brillante.
  5. Entrar en la luz.

Se calcula que un 60 % de las personas experimentarían el estadio 1, pero sólo el 10 % llega al 5 (no se si estos datos se refieren únicamente a las personas que experimentan las NDE's de forma natural -creo que si- o si también tienen en cuenta a los que las alcanzan por medio de la ketamina -creo que no-).

Terapida psicodélica con ketamina (KPT)

A mediados de los años 80, un equipo de investigación del Instituto Bekhterev de Investigación Psiconeurológica de San Petersburgo, obtuvo el permiso para usar ketamina como complemento de la psicoterapia para el tratamiento de alcohólicos crónicos. Estos estudios continúan en la actualidad y han sido replicados en el Centro Regional para el Tratamiento del Alcoholismo y la Adicción a las Drogas de Leningrado, en Tampa y en la Universidad de Yale.

En la primera fase de la terapia, los pacientes (todos voluntarios), reciben tratamiento para pasar el síndrome de abstinencia y solucionar los problemas de ansiedad y los afectivos. Después se introduce una sesión con ketamina (los autores piensan que ayuda a ver las raíces subconscientes del problema). Se les inyecta 150 mg, de ketamina (2 mg/Kg.) en el glúteo (intramuscularmente el proceso es más gradual y dura más, por lo que se prefiere a la administración intravenosa) y se pone música suave. Los pacientes experimentan disolución del ego y separación de la conciencia y el cuerpo. Muchos dicen entender después la concepción cristiana de separación del cuerpo y el alma (son rusos y generalmente ateos). Hablan de la existencia de dimensiones o mundos paralelos al nuestro y cambian su concepción de la muerte. Tanto antes como después de la sesión con ketamina, se administran varias escalas psicológicas (MMPI, LCS -escala del locus de control- POI -inventario de orientación personal- etc.). Después se comparan los resultados. Después de la experiencia con ketamina decrecen la ansiedad y la depresión, aumentan los valores vitales como la creatividad, la mejora personal, la paz espiritual, el reconocimiento social, el alcanzar metas vitales y la independencia individual. Son más seguros, más equilibrados y autosuficientes, más responsables y más abiertos emocionalmente. Favorece la motivación hacia la vida sobria. Antes de la experiencia con ketamina, los pacientes identificaban la imagen "Yo en el presente" con la de "Borracho o alcohólico" y la situaban muy lejos de la imagen "Alcohólico en rehabilitación". Después de la ketamina identificaban la imagen "Borracho o Alcohólico" con la de "Yo en el pasado", y la imagen de "Yo en el presente" se identificaba con la de "Alcohólico en rehabilitación" y otras imágenes positivas.

Después del tratamiento, el paciente acude cada 2-3 meses para realizar un seguimiento de su situación. Entre el 68 y 78 % de los pacientes permanecen sobrios un año después del tratamiento (las terapias normales suelen dar resultados del 30 %).

Esta terapia se realiza en un marco totalmente experimental, se cuidan al detalle todos los elementos evaluativos y el análisis de los resultados, además ha sido aplicada con más de 1.000 pacientes alcohólicos y replicada con éxito por varios autores en centros de investigación mundialmente conocidos. Con esto sólo quiero decir que no se trata de un tratamiento psicológico-esotérico realizado por un excéntrico loco en su consulta privada. Las razones por las que este tipo de terapias no son más conocidas y practicadas son evidentemente muchas, en cualquier caso, está claro que las cuestiones morales tienen mucho peso: no existe ningún problema en beneficiarse de las propiedades anestésicas de la ketamina para su uso médico, sin embargo, al explotar sus propiedades psicodélicas por su utilidad terapéutica, parece como si la sustancia sufriera un cambio cualitativo y pasase de ser un medicamento a convertirse en una droga de abuso y a ser tratada como tal. No cabe duda que este es un tema polémico que admite muchas interpretaciones y argumentos (y este no es el lugar para hablar de ello), pero, como ya dije, parece claro que el posicionamiento moral ante lo que se considera droga y ante las utilidades lícitas que una droga puede tener, tienen una importancia determinante.


Esta información ha sido recopilada consultando las bibliotecas de medicina y veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, la biblioteca del Hospital Clínico San Carlos, el Centro de Documentación del PNSD, se han visitado las páginas Web del Colegio de Farmacéuticos, (Base de Datos del Medicamento), asociaciones nacionales e internacionales de farmacéuticos, médicos y veterinarios, clínicas privadas, laboratorios que comercializan la ketamina, asociaciones internacionales dedicadas a la reducción de riesgos, archivos de drogas hechos por y para consumidores, la página de la FDA, de la DEA, del NIDA, etc. Se ha contactado vía E-mail (y fax) con el London Toxicology Group, con el Colegio de Farmacéuticos, con el Dr. Jansen -experto en ketamina y NDE's-, con asociaciones de veterinarios, con veterinarios de zoos, con veterinarios especialistas de África, India, Estados Unidos y Gran Bretaña, con especialistas en vida salvaje, con el Centro de Ciencias Ecológicas del Instituto Indio de las Ciencias, etc, etc. Se trata de información contrastada y fiable.

Otros nombres

  • Mejillones
  • Pan de niño
  • Special K
  • EnriKeta
  • AnimateK
  • Flotamina
  • CroKeta
  • Tomakets
  • Ketanimas
  • Gel
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Toda esta información es gracias a Energy Control.

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